
Un delantero que sabe lo que debe hacer es un tipo que vive en la seguridad del tiempo. Alemania ha sido cuna, casi inmortal, de tipos que sabían al dedillo su cometido y lo ejecutaban como quien hace el trabajo más sencillo de la oficina. El chico de las fotocopias; recibe, se acomoda y anota. Para qué más rodeos, para qué más distracciones. Si además, la velocidad acompaña como factor añadido, encontramos a un tipo que en la mayoría de las ocasiones parte con ventaja.
El chico de las fotocopias alemán de esta generación se llama Timo Werner. No tiene nada especial; no es demasiado fuerte, ni demasiado hábil, ni demasiado plástico, pero conoce el oficio al dedillo. Vive en la línea del fuera de juego, busca la espalda con habilidad y, generalmente, remata de primeras. Si lo hace en carrera golpea fuerte, buscando el palo, como los grandes ejecutores de sentencias. Un nueve que afronta su primera gran cita en la selección que, generalmente lo abarca todo; competitividad, favoritismo y constancia. El hombre a temer, el chico de las fotocopias.
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