lunes, 9 de julio de 2007

El fútbol de Christian

Inauguro una nueva sección en la que espero dar cabida a las experiencias y sentimientos que el fútbol ha generado en todos los "blogeros" a los que sigo y a todos los que me siguen.



Todavía hoy puedo recordar por qué me gusta el fútbol. Yo era un criajo, y en uno de mis cumpleaños mi tío me regaló una camiseta de rayas azules y blancas que llevaba una inscripción de Bankoa. Realmente desconocía el motivo de esa camiseta, pero me la enfundaron con un total desacuerdo por mi parte y salieron a lucirme por Donosti. A esa camiseta le acompañaba un balón de colores similares a la camiseta rayado con rotuladores. Seguía sin entender nada. Pero a día de hoy todavía guardo esa pelota. Desde entonces, y casi sin querer, comenzó una relación de amor y odio hacía el fútbol. Mis primeros recuerdos se remontan al Mundial del 94, todavía añoro a un tipo con coleta destrozando defensas y perviven en mi unas imágenes de un buen hombre vestido de rojo y con la cara manchada de sangre. Después inconscientemente asistí al mejor partido del mundo. Un equipo que vestía con mi misma camiseta destrozaba a unos leones con piel de lindos gatitos. Ya, más conscientemente llegó el Mundial de Francia. Desde mi más absoluto desconocimiento vaticiné el triunfo de la blue, posiblemente porque eran los que jugaban en casa. Así fue. Un rubio levantaba al cielo de París el trofeo que me hizo participar del fútbol. Me abrió los ojos y me sentí importante. Quise empezar a vincularme al fútbol, pero mi escasez de cualidades me apartó a la portería y después me sacó fuera de los campos de juego.

Recuerdo también que unos años antes mi padre me regaló una colección de pins que le dieron comprando el periódico. Habían algunos bastante feos, ninguno me llamaba demasiado la atención. Sólo uno tuvo ese encanto especial que se requiere para enamorar a un niño de 6 o 7 años. Era un óvalo, era blanco y negro, tenía un caballo rampante y una inscripción que decía Juventus. Ese me gustó y, sin saber de qué era o qué representaba, lo hice mío. Entonces llegó un día que traía lo que ahora llamaríamos noche de Champions. Jugaba el Real Madrid. Mi padre y mi hermano se sentaban prestos en el sofá delante de la tele para abducirse por la ilusión que te da el ver a tu equipo. Realmente yo me abstuve, además jugaban contra un equipo con una camiseta que me parecía horrorosa, azul con unas estrellas en los hombros, no lo llegaba a entender. Pero en un momento dado, al inicio del partido, mi hermano me recordó que jugaba el equipo de mi pin, que aún no sabía a qué pertenecía. Me senté en el sofá y la camiseta que minutos antes me parecía horrenda me embelesó. Los ‘míos’ le dieron un baño al Real Madrid. Mi hermano estaba molesto, muy molesto. Yo no lograba entender el porqué de tanto enfado, pero el Madrid había caído eliminado en Champions League a costa de un equipo al que aprendí a querer en ese momento. Había un chavalín en ese partido que mi hermano maldecía continuamente, le hacía la vida imposible a su equipo. Ese jovencito era Alessandro Del Piero, el primer nombre que me aprendí, y desde entonces mi único ídolo.

Después crecí, ese mismo año la Juventus ganó la Copa ante el Ajax en el partido donde descubrí lo que eran los penaltis. Crecí con una quinta no tan famosa como las de los sesenta o los ochenta. No había súper Ajax, ni Liverpool, ni Real Madrid glorioso. Tampoco había rastro de los Di Stefano, Gento, Maradona, Pelé, Cruyff, Beckenbauer, Platini o Van Basten. No. Yo crecí viendo jugar a otros como Zidane, Vialli, Kluivert, Desailly, Zola, Sheringham, Michel, Kahn, Herny, Maldini, Shevchenko, Butragueño, Buffon, Zamorano o mi ídolo Alex Del Piero. Puede que no sean tan famosos ni estén tan reconocidos. Pero son con los que he crecido y con quienes he aprendido a amar el balón.

Como en todo, he vivido momentos buenos y momentos malos en el fútbol. Una balanza no sé hacia a qué lado se decantaría, pero así, a bote pronto, diría que caería al lado de los buenos, aunque son más frescos los momentos de agonía. La Real me ha dado muchos momentos malos, pero me siento muy orgulloso de ser de la Real, todos estamos orgullosos de animar a los txuri urdin. Con ellos he vivido, sin duda, el peor momento de mi vida. Hace tres semanas, sin ir más lejos, un equipo irreconocible abandonaba la Primera División tras cuarenta años de gloria en la máxima categoría. También me ha hecho vibrar. Si antes decía que tuve el honor de asistir de manera inconsciente al mejor partido que he visto en mi vida. Cada una de las veces que lo he visto me ha hecho sentirme más grande y más orgulloso. Para mí ese partido es la máxima expresión del fútbol. Quizá me guste tanto porque la falta de fútbol ahora me obliga a sobre valorar lo de antes. Pero ese 5-0 al Athletic en Anoeta con hat-trick de Meho Kodro no lo olvidaré en mi vida. Y yo estuve allí. Después la Real empezó un declive gradual que disimulaba la caída. Un proceso de descomposición integral. Hubo un momento de volver a ser la Real hace ya 5 años. La Real me hizo vivir uno de los momentos más tensos de mi vida. Milagrosamente el equipo de Denoueix se encaramó a los puestos altos de la tabla. Tras caer en Valladolid con un cierto ridículo llegábamos a la última jornada con la posibilidad de ganar la Liga. La Real jugó su partido, lo ganó, pero el Madrid de Del Bosque también lo hizo y nos arrebató un título que aún muchos consideramos nuestro. Al año siguiente la suerte me sonrió y deparó un choque entre mis equipos en competición europea. Viajé a Turín con la esperanza de que la Real fuera la de Denoueix y no se asustara ante la Signora. Pero no. Llegué al impresionante Delle Alpi unos minutos tarde. Unos minutos que pasé en un atasco preso por los nervios, había ido hasta Italia para ver jugar a la Real y no podía verlos. Llegué en el minuto 7 de partido. La Real ya perdía 2 a 0. Como decía he vivido para mí muchos momentos mágicos, pero también muchos trágicos. Ya con toda mi madurez futbolística viví el Mundial de Corea. España ilusionaba, a mi me ilusionaba. No sabía ni cual era el nivel real de nuestra selección, pero pensaba que lo ganábamos. Después un egipcio se cruzó en nuestro camino y nos hizo llorar lágrimas de rabia e impotencia a partes iguales. Helguera era España.

Como estos tengo mil momentos que podía recordar. El renacimiento del Chelsea, el Arsenal invencible, la Juve de Capello, el Manchester campeón de Europa en el descuento. Son momentos que nunca olvidaremos. Cada uno cogemos lo que nos gusta. Es evidente, nos gusta el fútbol, y nos gusta mucho. Todos mis recuerdos se relacionan con él. Mi tío me regaló aquella camiseta albi-azul cuando yo no sabía lo que era un balón. Posiblemente para él el fútbol también fuera lo más grande.



P.D. Christian tiene diecinueve años, es un donostiarra que ama al equipo de su ciudad y además es hincha de la Juventus de Turín. Es administrador de los blogs "La Ley de la Contra", "Más y Más Fútbol", donde realiza un exhausto repaso a la actualidad del fútbol mundial, y "Curva Bianconera", un completísimo espacio dedicado a la Juve.

9 comentarios:

zaragocista dijo...

Muy bonito Christian y muy buena la sección Pablo.

Sin embargo he de achacarle al primero, si es verdad lo que pienso de una cosa quee scribe. Dices que recuerdas en el Mundial 94 un hombre de rojo con la cara manchada de sangre.

Si te refieres a Luis Enrique, que a lo mejor no y me como mis palabras, decir que, también hablando de memoria fotográfica, España ese día vestía de blanco.


Saludos a los dos.

La Mitad + 1 te ama,el resto te envidia dijo...

Hola!
soy Ana y realmente me gustó mucho el blog. Es muy completo,me encantan las distintas secciones

Este es mi blog
http://lamitadmasunoteamaelrestotenvidia.blogspot.com/
Espero me visiten!
un beso
ani

La Mitad + 1 te ama,el resto te envidia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
christian dijo...

antes que nada dar las gracias a pablo por permitirme inaugurar esta sección y expresar todo lo que siento.
despues decir que zaragozista tiene razón, y rectifico, luis enrique, como toda españa vestía de blanco con rallas rojas y amarillas, pero yo lo recordaba de rojo, la verdad...
y como va de rectificaciones, decir que no soy el administrador de la ley de la contra, sólo he colaborado durante este año.

un saludo y gracias.

Kerlon dijo...

Pues me parece fantástica la seccion y el artículo. Me pasaré con frecuencia.
Saludos

piterino dijo...

Buen post, buena sección, pero terrible personalmente fue el 5-0 de Anoeta. Ese día sí que lloré yo ... Espero que suba pronto la Real.

Saludos!

Wetto dijo...

¡Buen blog! No lo conocía, directo a mis favoritos.

Por cierto, me gustaría hablases de cromos. A veces los recuerdo más que a los propios futbolistas. Tato Abadía, Migueli, Onésimo, Roberto del Valencia....

Stubbins dijo...

Entrañable artículo Christian. Todos los amantes al futbol tenemos algunos aspectos en común sobre todo en nuestros inicios como futboleros.

Cromos!!! Que recuerdos. Yo no entiendo a los crios de ahora, no verás a ninguno coleccionando cromos.

Mis cromos más odiados eran Sarriugarte (Athletic Club) que me aparecía en cada sobre que compraba, al igual que Chiri (Racing de Santander)

Uno de los que recuerdo con más cariño era el de Theo Custers portero belga de l'Espanyol. Era poco malo el tio, creo que en el Mundial de España le cascaron 6 en un partido. Lo recuerdo con cariño por los bigotazos en plan Pancho Villa que lucia. jajaja, me descojonaba solo con verlo.

Suca dijo...

Buen post, es agradable leer los sentimientos futboleros de la gente. Ojalá la Real suba pronto. Vivo en Madrid y conozco poca gente de la Real, pero a los que conozco lo viven con pasión. No habléis de los cromos que se me saltan las lágrimas.