
Que el fútbol es de los aficionados es algo que debería tener claro tanto los clubes como la prensa a quien representan. El problema es cuando dejamos correr las aguas y blanqueamos la verdad para ponerle un vestido de fiesta. La prensa deportiva termina convirtiéndose en una excisión de la prensa rosa y las verdaderas noticias llegan de redacciones donde han de pegarse por una columna de más o una crónica de menos.
Reducirlo todo a una portada y a informaciones sueltas es reducirlo todo a la comodidad. Ya no existe el periodista que se pega con el mundo para conseguir una información, ya no existe el informador que atiende a las necesidades de los usuarios. Todo es debate y opinión mal contrastada. Todo es manos a la cabeza a posteriori y espera cómoda. Todo se va al traste mientras juegan con nosotros. Pero tranquilos, mientras a su equipo de cabecera le vaya bien, no
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