
Para los que simplemente escucharon su nombre, saben que Máspoli fue el portero de Uruguay en el famoso Maracanazo. Para los que le adoraron, saben que Máspoli es el nombre en mayúsculas de Peñarol de Montevideo. Como portero titular lo ganó todo y como entrenador también. Su aurea de mito, su conocimiento y su verbo pausado guió al equipo carbonero a convertirse en el mejor equipo del planeta y en un auténtico clásico de memoria encendida y alineaciones de carrerilla dentro del fútbol mundial.
En aquel día lejano de 1950, a Máspoli le tocó sufrir, temblar y disfrutar. Sufrir primero ante la imposibilidad de atajar el picudo disparo a bocajarro de Friaça. Temblar después de ver como sus compañeros de equipo y selección Schiaffino y Ghiggia remontaban el marcador. Y disfrutar al fin alzando la copa al cielo junto a la imponente figura del capitán Varela. Dicen que Máspoli fue un tipo sobrio, sin alardes, pero muy sabio y seguro. Conocía el puesto y el puesto le conocía a él. No bastaba más que atajar y seguir jugando. Al fin y al cabo, seguía siendo fútbol.
En los años que sobrevinieron a su retirada, Máspoli se convirtió en alma y voz de Peñarol. A los ocho títulos que consiguió como jugador, sumó otros cinco como entrenador coronando su trayectoria con los títulos sudamericano y mundial conseguidos en 1966 cuando un equipo de ensueño fue capaz de derrotar a River Plate en verano y al Real Madrid en invierno. Si Máspoli ya era leyenda, tras aquellos logros los hinchas le canonizaron.
Y canonizado quedó aquella tarde de 1994 después de que su corazón dijese basta y se marchase en busca de su amado capitán Varela y su admirado Schubert Gambetta; “Sin él no hubiese habido Maracanazo", dijo más de una vez. A Máspoli le chutaron menos aquella tarde de lo que hubo de atajar después por medio de la palabra. Desmintió epopeyas y recordó nostálgico cada minuto. Siempre sonriente, siempre portero, siempre inmortal. Puede que haya alguno capaz de disputarle el título de mejor arquero uruguayo de la historia, pero ningún otro arquero puede discutirle su posición de leyenda. Y es que Roque Gastón Máspoli; gordo, autoritario y atajador, fue único.
7 comentarios:
Muy bueno Pablo! Digno homenaje a una gloria del fútbol uruguayo.
Cada jugador charrúa que jugó ese partido histórico ante Brasil tiene un plus extra. Si además de eso logran una carrera destacada, su condición de leyenda es más que evidente!
Saludos,
Migue
Me encantan estos posts tuyos rememorando la historia del fútbol. Son únicos.
Cierto, Máspoli es un nobre muy importante en el fútbol uruguayo, pero también mundial. Y de negros recuerdos para Brasil, junto a Schiaffone, Obdulio Varela, Ghiggia, ...
Pablo, sólo decirte, que eres el único periodista, que junto a Rubén Uría, me hace emocionarme con historias que normalmente serían intrascendentes para mí. El mérito no es contar algo, sino CÓMO contarlo, y ahí tanto Rubén como tu, sois auténticos maestros del arte de la retórica.
Bonita historia, un abrazo
Saludos.Soy Victor Herrero y tengo un programa de radio.Es de Cantabria la emisora y busco gente para que colabore con su voz.El programa es deportivo. Puedes colaborar desde tu casa.Eso si si quieres participar este es mi correo "racing_viti@hotmail.com" me mandas un correo diciendo si quieres o no.Imprescindible que en el correo que me envies pongas telefono fijo y Movil.El programa es todos los viernes de 20h a 23h.Un saludo, espero tu correo
Gran historia. Mientras este portero uruguayo fue querido en su país. El portero brasileño del Maracanazo fue siempre repudiado en Brasil y se le llego a tachar de gafe. Un abrazo.
Sencillamente emocionante, más palabras sobran.
Un abrazo desde la patria que lo disfrutó.
Gran relato, como siempre. Seguramente en Europa Máspoli no tenga el reconocimiento que merece, también porque han pasado casi sesenta años de aquella gesta, pero en Uruguay es una leyenda merecidamente. A ver si el fútbol uruguayo vuelve a la primera escena mundial, un saludo!
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