lunes, 27 de agosto de 2007

Capacidad de regeneración

El ritual de siempre. La botella de agua, la camiseta rojiblanca, los pelos de punta y los nervios en la boca del estómago. No le quedaban más uñas por devorar, no le quedaban más sueños por fabricar. Recibió un mensaje, "¿Nervioso, amigo?". "Estoy atacado", contestó.

Quiso sonreír y no pudo. Quiso temblar y se quedó de piedra. Cada año ocurría lo mismo; daba igual el fracaso, daba igual la liturgia de la decepción. Su capacidad para regenerar la ilusión era directamente proporcional a la del amor que sentía por su camiseta. En el trabajo, en la calle, en el bar, en todos los lugares le conocían como un fiel aficionado y le tildaban de iluso. Podían tener razón, pero aquel brillo latente que vestía sus ojos de esperanza no se lo iba a borrar nadie.

Comienza el partido y gol. Otra vez la garganta desgarrada, otra vez la prudencia ante lo conocido, otra vez el abismo descomunal de lo desconocido. Como cada año, como cada derbi, como cada sueño que se convierte en pesadilla, un gol no es sino el principio del fin. Con la derrota llega la desesperanza, la ausencia de ganas, la falta de sueño. Apura su último trago de agua, quisiera tener un cigarro a mano para masticarle hasta el alma, aunque en realidad no tiene fuerzas para nada. Si no fuese por la vergüenza hasta hubiese llorado, igual que lo hacía cuando era un niño.

Escupe una maldición y recoge sus trastos. No hay tiempo para más. Espera la cama, espera el día de mañana y espera otro partido. Al fin y al cabo es solo una derrota más. Queda un partido de vuelta, queda una liga por delante, nos queda Agüero y nos queda el eco del Calderón retumbando sobre los oídos. Una arcada de ilusión vuelve a levantarle del asiento. Aprieta los puños y deja de lamentarse. Somos el Atleti, piensa. Somos eterna ilusión, regenerada año a año, día a día, minuto a minuto.

11 comentarios:

Alvaro dijo...

Muy bueno Pablo, me ha gustado. En cuanto al partido, sólo decirte que...

lo siento... jijiji ^^.

Saludos :-D

Wetto dijo...

Pero jugando así se llega lejos. Sólo se perdona una vez... Otra cosa es que siempre sea ante los blancos.

isidro dijo...

enorme post,felicidades

elreyneptuno.blogspot.com

zaragocista dijo...

Fantástico amigo. No queda mucho por decir. Ilusiones renovadas, frustraciones conocidad y, por tanto, no tan dolorosas.


Saludos.

Alvaro dijo...

Hola. Pásate por cualquiera de mis dos blogs y únete (si quieres) a la campaña de apoyo para Antonio Puerta. Copia el código y pégalo en tu blog. Esque aquí no me deja pegar el código.

Saludos.

christian dijo...

este año os veo bien, de verdad. creo q podeis acer algo grande. aunq ya son muchos años de ilusiones q desilusionan, de coñazos, de verwenzas y de fiascos.
es solo un partido, no pasa nada

un saludo

Iñaki dijo...

Muy buen post Pablo. Los que sale de dentro siempre gustan.

Y respecto al partido, pues lo de siempre. Por muy bien que llegue el Atlético o por muy mal que llegue el Madrid, siempre acaban ganando los blancos. Os tienen tomada la medida.

Pero tranquilidad, tenéis equipo para hacer un gran año. Este año no se os escapa la Champions.

Un saludo y pasaros por mi blog si lo deseáis.

Suca dijo...

Me suena de algo todo lo que cuentas en tu post... con esos cuatro que tenemos atrás, cualquiera, y quiero recalcar lo de cualquiera, puede darnos un susto. Sin ir más lejos, este finde toca el Mallorca, que con Güiza, Ibagaza, Jonás y cía nos la puede liar. En fin, que el Kun, tarde o temprano, nos hará grandes. Un saludo a todos, a disfrutar de la Liga, que ya está aquí, y sobre todo, mucho ánimo a Puerta.

J. Urrutia dijo...

Buen post.

El partido fue como un "deja vous"...Siempre se repite la misma historia.

Parafrasenado a Gary W. Lineker: "En el fútbol juegan once contra once y al final gana Alemania...". Pues lo mismo aplica para el derby madrileño...

Un saludo, y ánimo!

CALIGULA dijo...

Magistral plegaria del HINCHA!!!

Saludos porteños.

fernando dijo...

Urrutia pero ese dicho ha perdido ya mucho. Alemania ya no suele ganar tanto y en el caso del derby madrileño es sólo en el siglo XXI