lunes, 5 de diciembre de 2011

Lo que nos espera

Si os aburre la rutina, lo reiterativo y lo monótono, id preparando vuestros cerebros porque intentarán lavaroslo de aquí al próximo sábado. Desde hoy, aunque haya jornada de Champions mediante, solamente existirá un partido. El duelo a vida o muerte del Valencia en Londres será como una de esas chinitas en el zapato que tanto molestan a la mediatización establecida; solamente hará falta descalzarse, sacudirse los pies y volver a caminar. Informar, ni celebrar ni lamentar y tratar de perder el menor tiempo posible porque en este país de pandereta solamente importan dos equipos. Ellos se lo comen todo, para el resto solamente hay migajas.

Me resulta gracioso comprobar como se empeñan, día sí, día también, en vender el siguiente partido como una batalla a cara o cruz. Hablan de rivales encendidos, de conatos de rebelión ante la visita del líder y de campos de minas de difícil superación, cuando todos saben que esta liga se la disputan dos mientras los demás miran. No interesa denunciar el abuso deportivo porque ellos mismos practican el abuso mediático ¿Cómo decir que Madrid y Barcelona ganan ligas sin rivales? Sería como decir que ambos ganan sin jugar, sería como decir que los goles de Cristiano no valen de nada y que Messi no es aquel extraterrestre que a cada hora nos venden por doquier. Quedan mejor los cincuenta goles en portada, los records, las goleadas y las sonrisas de superioridad. No existe nada, excepto su propia rivalidad. No hay más rivales, no hay más partidos.

Por ello, ante lo que se presupone como una nueva batalla del siglo, un nuevo partido por la supremacía, los voceros de ambos regímenes ya han puesto en marcha su mecanismo de ataque y defensa. Con las vendas antes de sufrir las heridas, han desenvainado espadas para comenzar a generar debates infructuosos que solamente buscan el objetivo de incendiar las calles. Tonterías, tertulias vanas y periódicos a mansalva. No juega nadie más este sábado. No busquéis otra información. Nos han absorbido el coco. Aunque se empeñasen en vender lo contrario, ellos mismos saben que esta liga es sólo de dos. Que se la queden.