Como
el niño abusón del barrio, como el chico grandote que repite curso y domina los
partidos del recreo, como el hombre fuerte que reta en el gimnasio a los recién
llegados, como el profesor de gimnasia que nos hacía correr hasta la
extenuación mientras él permanecía inalterable ante el agotamiento. Como
Gulliver en Liliput, como Sansón ante los filisteos, como Hércules ante las
doce pruebas de Zeus. Así se desenvuelve Virgil van
Dijk en las áreas. Un abusón con cuerpo
de culturista y piernas de coloso. Un muelle en cada suela y un martillo en la
cabeza. Cada córner a favor es medio gol porque el gigantón de Breda no tiene
compasión de nadie.
Ecuaciones
Hace 3 días
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