viernes, 18 de enero de 2008

Tras las huellas del caballo de Atila

Ya he dicho otras veces que mi primer regalo futbolístico fue una camiseta de tela engalanada con los colores azul y blanco y el escudo de la Real Sociedad cosido en el lado del corazón. Pudo haber sido uno de mis golpes de destino, pero al final la mística, la cercanía y el cariño familiar me acercaron al Atlético de Madrid, primero por simpatía, más tarde por amor, hasta que definitivamente me entregué a su devenir con auténtica pasión.

Pero yo primero fui Peio Uralde y eso no lo podré olvidar nunca. Lo fuí porque aquella camiseta blanquiazul venía adjunta, desde la tienda, con un número nueve negro de escai que mi madre procedió a coser con la misma paciencia y minuciosidad con la que siempre ha hecho las cosas. Y yo bajaba a la calle tan contento y orgulloso; "esta que veis aquí, es la zamarra del equipo campeón de liga". La Real era el equipo de moda. El norte estuvo de moda durante todo un lustro.

Toda esta fanfarria de la técnica tiene cosas tan maravillosas e impensables hace años, que con tan solo crear un blog donde plasmar tus inquietudes, puedes ser capaz de conocer gente de diversos lugares del planeta. De entre mis devaneos semanales por este mundo bloggero he tenido la suerte de conocer a una diversidad de personas fantásticas con las que he podido aprender infinidad de conceptos, conocer decenas de futbolistas y compartir un reguero de sentimientos.

Fue en una de estas dónde conocí a Christian. Bastaron un par de guiños al pasado para que me abriese sus puertas de aficionado al fútbol. A Christian le gusta el Chelsea, le apasiona la Juve y le duele en el alma la Real Sociedad. A menudo suelo preguntarme cuántas cosas pueden quedarse en el camino para que las glorias de ayer se conviertan en miserias de hoy. De aquella Real Sociedad campeona cuya camiseta aún guardo como un trapo gastado en el fondo de mi armario solamente queda el recuerdo, la leyenda y el amor indestructible de un buen puñado de aficionados.

A menudo Christian me habla de Zubieta, de la manita al Athletic, de sus paseos por la Concha cuando sólo era un crío, de Arconada, de Loren, de Kodro. Puedo reflejarme en él como aficionado porque tipos como él aún mantienen viva la Identidad como la llama capaz de resucitar cualquier muerto. Un equipo sin identidad es un equipo cadáver, un equipo sin línea de seguimiento es un equipo sin destino.

Durante años la Real disputó al Athletic la supremacía futbolística del País Vasco y no sólo lo hizo en el terreno de juego sino que se atrevió a sustraerle, desde la misma infancia, a los mejores jugadores de su región. Los Iríbar, Guisasola, Villar y Rojo de antaño pasaron a convertirse en Arconada, Larrañaga, Zamora y López Ufarte. La Real trabajaba bien y los futbolistas de casa se quedaban en casa.

Tras la enésima gran crisis llegó la solución de un iluminado; "rompamos la tradición y echemos las redes más allá de nuestras fronteras". Al principio el remedio superó a la enfermedad y como había quedado arraigada en Guipúzcoa una tradición británica, llegaron Aldridge y Atkinson. Más tarde Toshack regaló la entrega de Océano y la dirección de Carlos Xavier. No eran futbolistas de primer nivel, pero aportaban su toque de distinción. Hasta aquí todo correcto. Más tarde llegaron Kodro, Karpin y Craioveanu y la Real empezó a romperla de nuevo. Lo que comenzó siendo un parche se convirtió en vicio y empezó a resultar más fácil pagar un mísero puñado de pesetas por cualquier futbolista desconocido que invertir en la formación de los chicos de casa. Durante años sobrevivieron con esta política porque la última gran hornada pudo alcanzar su plenitud, pero cuando Alberto, Fuentes, Aranzábal, Pikabea, Alkiza, Luis Pérez y De Pedro fueron vencidos por los años y Xabi Alonso fue carne de mercancía interesada se descubrió que por debajo solamente existía el vacío, que en casa ya no quedaba nada y que los futbolistas extranjeros, por buenos, bonitos y baratos, no mejoraban lo que ya habían visto y tras ellos dejaban el humo sonriente de un puñado de intermediarios sin escrúpulos con la estafa aún reciente en su cabeza y las comisiones bailando en sus bolsillos y la huella permisiva de un presidente desalmado y desinteresado.

Suele ocurrir que cuando un barco se hunde las ratas son las primeras en abandonarlo. Y así está hoy la Real, completamente abandonada y descubierta ante el mundo. Las huellas de Astiazarán, Fuentes y De la Peña son como las del caballo de Atila; por donde ellos pasaron, ahora no crece la hierba.

Y sin hierba no tenemos jardín, sin jardín no tenemos flores y sin flores no tenemos nada que enseñarle al mundo. Pero aún quedan las semillas. Queda un glorioso pasado como magnífico ejemplo de resurrección, queda la tenue esperanza de un cambio de timón, quedan Christian y todos los aficionados que, como él, son capaces de llorar las derrotas y quedan miles de viejas camisetas blaquiazules guardadas en el armario de los mejores recuerdos.

11 comentarios:

Christian dijo...

Qué cabron eres... Me has emocionado.
pfff... es que no sé ni que decir. primero, gracias.
despues, creo que no hay ni un pero que poner a lo que tu has dicho, por lo que me gustaria hablar un poco de la real actual.
en mi ultimo post de mas y mas defendí la mimspa politica de cantera de la que hablas con el equipo que tenemos ahora, para evitar que algun dia nos vuelva a pasar lo que ahora sufrimos.
no me gusta faltar al respeto de las personas, pero me gustaria decir, si me lo permites, que Iñaki Badiola es un hijo de puta y un estafador. Ha demostrado ser el otro Astiazaran de turno, que llega a la real para obstentar un cargo que no sé porque se revela tan goloso.
Badiola nos engañó cuando anunció fichajes que eran falsos.
nos mintió cuando dijo que contaba con coleman porque era lo mejor para el equipo y ayer le calificó como lastre. Calificar como lastre a una persona que ha luchado con todo por la real sociedad aun siendo de varios miles de kilometros mas al norte...
nos engañó al decir que en su proyecto estaba irureta y aiestaran. y ayer dijo que las ideas de uno y otro eran incompatibles.
nos engañó al ablar de futuro con pako aiestaran, que igual no sigue mas allá del 30 de junio.
le izo al tecnico del villarreal b dejar su cargo prometiendolo ser el proximo tecnico de la real sociedad para despues, visto lo que se le vendria encima, dejarlo en la estacada.
se ha cargado de un plumazo la poca estabilidad que teniamos, y me parece una aberracion hacer tanto daño en dos semanas.
lo que si que no tolero, lo que aguanto es que un cualquiera como él se tome las libertades de criticar e insultar publicamente a salva iriarte, una leyenda viva de la real sociedad. Cuestionar la capacidad de trabajo de un hombre que ha desempeñado absolutamente todos los papeles posibles en la real es de una mala educacion y una falta de respeto galopante. Y llamarle ratero y acusarle de llevarse dinero del club es de una bajeza resulta de una bajeza moral tal que descalifica por sí misma a quien lo dice.
dos semanas en la real me han bastado para saber que darle mi accion fue un error de dimensiones inconmensurables y del que me arrepentiré toda la vida, porque badiola ha estafado a toda la real sociedad. ya ni con su vocabulario dicharachedo me convencerá de nada.
aora solo le puedo desear la peor de las suertes en su vida personal, la mejor en la laboral, por supuesto. pero siento tan poca estima hacia él como respeto muestra él a la institucion.

bueno, pablo, perdon por el desfogo y gracias otra vez. eres un crack

La quinta del Buitre dijo...

El portugués Carlos Xavier era un futbolista interesante, pero para mí siempre tuvo algún kilo de más.

Bonita historia Pablo. Por cierto, y no sólo en el caso de Christian, me apasiona como la gente es de varios equipos, o sufre y se ilusiona con más de uno. Yo si no son el R. Madrid y la Selección española los que juegan, mi corazón no está expuesto al sufrimiento.


Un abrazo, Pablo.

Suca dijo...

La verdad es que a mí la Real no me caía ni bien ni mal, pero en mis últimos dos trabajos he conocido a dos chavales de la Real (uno de ellos socio) que lo viven con tanta pasión que quiero que les vaya bien. Ánimo y Aupa Erreala (se dice así, no?). Un saludo.

Simple Aficionado dijo...

Me gustó la historia, la verdad que se hace dificil ver a una real sociedad en 2, pero los buenos tiempos volverán por anoeta seguro, en el fútbol hay q sufrir un poco también.

Saludos y que la real vuelva a primera lo antes posible.

Yago dijo...

Es triste, pero es así. Tiene que haber de todo en este mundo, y la gente que dirige los clubs no son ninguna excepción. Algunos quieren lo mejor para el club. Otros lo mejor para ellos mismos. Otros deciden cambiar la política así porque si. Porque los aficionados somos imbéciles y nos da igual todo mientras la cosa vaya bien. Los colores nos ciegan. Cuando vaya mal se echará al entrenador y listos. Lo fácil.

Mandar a la mierda una tradición como la de la Real me parece una aberración. Si un equipo pierde su identidad, lo pierde absolutamente todo. Esperemos que la Real recupere su identidad.

Una abrazo.

piterino dijo...

La verdad es que Iñaki Badiola a mí tampoco me da muy buena espina.
Sus ademanes no me parecen propios de la entidad a la que representa y sus fichajes a bombo y platillo (los que vienen y los que no) no son la panacea para un club que se mueve en otros parámetros históricos y sociales. Apovecho para apluadir la coherencia y saber estar de Chris Coleman y para enviar ánimos a Christian y toda la fmilia "txuri urdin".

El artículo, una preciosidad. Para que lo imprima algún empleado de la Real y lo ponga a la entrada de Zubieta.

Un saludo, crack!

Rubén dijo...

Jo, macho, lo has bordado. Yo por ser de la tierra, también llevo a la Real en el corazón y de verdad que tu artículo me ha encantado.

¡¡Bravo!!

Con Badiola a primera, seguro!!! Jajaja.

Un abrazo!

Javi dijo...

A mi la Real Sociedad es de los pocos clásicos de la liga que me caen bien. Pero he visto lo peor de ellos, y ahora con Badiola no se ve un futuro brillante, ni siquiera un presente. Han metido tanto la pata, que no se me ocurre ninguna manera de empezar de cero. Ojalá suban.

saludos crack.

Pablo dijo...

@ christian

Viendo como ha entrado Badiola a la Real Sociedad, es lógico que pienses que es un canalla y un estafador. Supongo que ya no estás dispuesto a permitirle ni el beneficio de la duda.

@ la quinta del buitre

No es nada fácil dividir el corazón entre más de un equipo. A mí me pasa con el Atleti, el equipo de mi vida, y el Getafe, el equipo de mi pueblo. Y aparte, claro está, con la Selección Española.

@ suca

Ojalá tus compañeros se lleven un buen alegrón en junio.

@ simple aficionado

Es muy difícil ver a la Real en segunda. Tanto que era uno de los cuatro equipos a los que yo nunca había visto jugar en segunda.

@ yago

Recuperar la identidad es la misión principal de Badiola o de cualquier otro presidente de la Real Sociedad. Eso sí, tal y como están las cosas, se presupone una tarea larga y complicada que requiere paciencia y mucho trabajo.

@ piterino

Resulta curioso como cualquier aficionado somos capaces de reconocer cuales son los parámetros en los que se debe mover la Real Sociedad y sin embargo, ningún presidente sea capaz de verlo o de aplicarlo. Algo que habla muy claro del interés principal con el que llegan a la presidencia del equipo. Primero su bolsillo, después, si queda algo, el equipo.

@ ruben

Muchas gracias. Espero que recupereis vuestro lugar con o sin Badiola.

@ javi

Pues empezar de cero es una necesidad y si me apuras, una obligación para resucitar a este muerto.

Alvaro dijo...

Yo nunca llegué a ver a Meo Kodro, pero un día mi cuñado me lo enseñó y... ¡¡vaya futbolista!!

Ha sido precioso lo que has escrito. No me cabe ninguna duda de que la Real volvera a primera y estará entre los grandes. No puede ser de otro modo.

Un abrazo.

Stubbins dijo...

Otro pedazo de artículo.

Yo crecí con aquel Athletic y Real campeones. Mis simpatias al contrario que las tuyas fueron hacia los vizcaínos. Aún así, cuando Aldo (John Aldridge) fichó por la Real me hice un poco txuri-urdín, por razones obvias. Aún recuerdo a unos cinco o seis aficionados del Liverpool acudiendo al Camp Nou en un partido Barça - Real, solo para ver jugar a Aldo.

Lamentablemente los Badiola y demás cada dia abundan más en el futbol. Y si no mira el caso de los mios. Si por fin los yankees se largan, vendrá unos saudies con unos negocios más que turbios. Malo, malo.

Da igual, estos tipejos, podrán comprar lo que quieran. Pero el futbol seguirá siendo de los aficionados. A mi nadie me va a quitar el ponerme mi zamarra roja y ir a animar a los rojos.

Ya les darán a todos.

Saludos.