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martes, 24 de abril de 2007

Una nueva aventura

Como siempre que inicio un nuevo proyecto, el gusanillo que vive dentro de mi estómago vuelve a hacer las maletas para viajar hacia lo más alto de mi garganta. A veces, cuando la monotonía me pilla en un renuncio, Sagrario suele captar mis despistes para reñirme con el gesto fruncido: "Ya estás otra vez pensando en fútbol". Lo sé. Y lo siento. No lo puedo evitar.
Como Dios (o cualquier otro ser omnipresente sustitivo) me regaló un poquito más de talento con la pluma que con el balón, intento cada mañana patear mis frustraciones mientras navego en el mar sin fondo de mi imaginación. Todo lo que escribo se parece más a lo que me hubiese gustado ser que a lo que en soy en realidad; un simple aficionado.
Una vez sumido en la consciencia y asumidas todas mis limitaciones no me quedó otra opción que aplaudir cada una de mis intenciones. Y mientras me aplaudía a mi mismo soñé que escribía el blog más documentado del mundo, entonces descubrí el blog de Javi y tuve que desistir de mi hambre voraz por instruir el conocimiento de los navegantes. Cuando ya me había caído del árbol de mis proyectos me propuse crear el blog mejor redactado de cuantos pudiesen existir pero, una vez más, tardé unos segundos en recoger mis propios sueños del suelo cuando conocí los análisis de Piterino. Pero no quise rendirme. Aposté cada uno de mis sueños al caballo ganador del sentimiento y quise empezar a escribir el blog más identificativo de todos, pero justo entonces supe que no podría superar el amor de Juan hacia el color rojo de Anfield.
Así pues, no me queda otra que reservar el puñado de cartuchos que aún conservo en la recámara de mis intenciones y proponer contar lo único que sé: mis sentimientos sobre ese maravilloso deporte que de haber explotado siglo y medio antes, el propio Marx hubiese denominado como auténtico opio del pueblo mandando al carajo a cualquier religión con una gozosa patada(con rosca) en el trasero. Todo esto es simplemente fútbol.