martes, 20 de septiembre de 2022
Mano de hierro y mandíbula de cristal
martes, 28 de diciembre de 2021
Fracasos a la carta
Decir que Guardiola fracasa porque no gana la Champions es como decir que Indurain fue un fracasado porque jamás ganó el campeonato del mundo o que los Jazz de Malone fueron un bluff porque jamás ganaron el anillo. Y es que para conceptuar un análisis, primero hay que poner en boga las circunstancias y después saber analizar las consecuencias y lo cierto es que Guardiola ha jugado tres semifinales en Munich y una final en Manchester; un dato que no debe ser muy respetado por aquellos que piensan que una competición que solamente gana un equipo al año es la panacea del esforzado.
Durante años, hemos virado tantas veces la cabeza hacia la voluntad de los más grandes, que pensábamos que ganar la Champions no era cuestión de esforzarse más sino de tener a favor a los tipos tocados con una varita. Cuando vimos que Messi no ganaba sin su cuadrilla y que Cristiano era vulnerable fuera de su aldea de Asterix, nos dimos cuenta de la importancia de la mecha explosiva en un arsenal de bombas. El City, que durante un lustro ha jugado al fútbol mejor que nadie, se encontró en diversas ocasiones en la tesitura de saberse reconocer en los momentos en los que pudo haber sido contendiente preparado. El caso es que, más por inconsistencia que por mera voluntad, terminó cayendo en duelos a vida o muerte por culpa de un mal que afecta a todos aquellos equipos que se asoman a la élite por vez primera; el vértigo.
El PSG, que durante años ha tirado el dinero tras el proyecto definitivo, aún no ha sido capaz de asaltar el trono de la Champions y nadie llamó fracasado en su día a Ancelotti, Blanc, Emery, Touchel o Pochettino. Será porque en el fondo los eruditos saben que la tradición y el empaque juegan un papel importante a la hora de afrontar un reto de mayoría de edad. Hay equipos que, por más que se muestren fuertes y con aspecto de abusón, no dejan de ser niños sin más estructura que una buena fachada. Y es que no se le puede exigir una Champions a un equipo que no la ha ganado nunca porque al final del camino sólo se llega andando y nunca dando saltos de canguro.
Tanto el PSG, al que este año se exigirá un punto de más por el mero motivo de ver fracasar a Messi, como el Manchester City, dieron bandazos en su trayectoria hasta que consiguieron sobrepasar sus propios rubicones en una competición que no admite extraños a la primera. Primero alcanzaron unos cuartos, después jugaron su semifinal y, por fin, durante las dos últimas temporadas, lograron alcanzar la final después de haber quemado proyectos y reestablecido sus andamiajes. No ganaron, claro, porque rara vez un equipo gana a al primera esta competición, pero al menos sintieron cierta liberación personal al saber que podían llegar al final del camino cumpliendo con los límites de la exigencia. Ahora bien, a los onanistas de la exigencia superpuesta, no les vale llegar allí porque saben que mientras sus villanos no ganen ellos podrán seguir jugando a ser héroes, por lo cierto es que Messi es un tipo saciado y el Manchester City lleva un lustro ofreciendo los mejores minutos de juego de la temporada. Durante todo ese tiempo, ha ganado en tres ocasiones la liga más competida del mundo y va camino de hacerlo una cuarta vez, pero qué más dan todas sus virtudes si no es capaz de levantar cierta Copa, mientras no lo haga, para muchos, seguirá siendo el equipo de un entrenador fracasado.
lunes, 20 de mayo de 2019
La belleza de lo salvaje
El fútbol inglés mantiene un halo primitivo en su juego que lo convierte en tan impredecible como apasionante. Equipos que, generalmente, han jugado al tú contra mí sin más complejos que el que muestre la propia pelota y sin más miedo que el que muestren los momentos de duda. Nada escapa al control porque nada, generalmente, está controlado de antemano.lunes, 18 de marzo de 2019
El fracaso como matiz
Tendemos a ponderar el hecho por encima del esfuerzo simplemente porque somos esclavos del glamour y fieles seguidores de la concrección. Por ello, hemos terminado tirando a la basura carreras enteras por el simple hecho de que ha habido momentos en los que un equipo no ha dado la talla y hemos terminado sacando a los leones después de girar el pulgar en dirección al suelo.miércoles, 20 de febrero de 2019
En busca de la luz
El mosquito es un insecto irracional que se mueve por impulsados por la fototaxia, es como una especie de nirvana interior que encuentran cada vez que un resplandor aparece en su camino y se sienten atraídos hacia un lugar que, sin saberlo, termina siendo su fin. Orientación, dirección, placer, muerte. Nosotros, aficionados de un deporte donde los lugares comunes se fijan con sentimientos y se localizan en los recuerdos, tendemos a la irracionalidad cada vez que encontramos un sueño y, como aquellos mosquitos irracionales, buscamos la luz hilarante de aquella copa que nos copa de esperanzas la memoria.jueves, 20 de septiembre de 2018
La realidad
La realidad es el crudo espejo en el que nos miramos cuando las cosas no salen como esperamos. La realidad es esa receta que nos aconseja reflexionar, ser conscientes de nuestras carencias y trabajar para mejorar. Porque no hay nada peor que esas palmadas en la espalda y ese elogio desmedido que nos aleja peligrosamente de la realidad.


